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Aprender sin miedo

Analizan la violencia en los centros educativos costarricenses

5 dic 2011Sociedad
La directora de Paniamor, Milena Grillo dio a conocer los resultados de la consulta virtual hecha por medio de Facebook  “La violencia en los colegios: percepciones y propuestas desde la adolescencia” (foto Jorge Carvajal).
La directora de Paniamor, Milena Grillo dio a conocer los resultados de la consulta virtual hecha por medio de Facebook “La violencia en los colegios: percepciones y propuestas desde la adolescencia” (foto Jorge Carvajal).

En el marco del II Congreso Internacional de Investigación Educativa, organizado por el Instituto de Investigación en Educación (INIE) de la Universidad de Costa Rica, junto con la Sociedad Internacional de Educadoras Delta Kappa Gamma, se desarrolló el panel Violencia escolar: datos para la reflexión. Se analizaron las diferentes expresiones de violencia  en escuelas y colegios del país, las causas, sus actores, sus consecuencias; el manejo por parte de docentes y administrativos, de estudiantes, de familias y comunidades; así como las propuestas para atacar el problema.

La violencia en los centros educativos, también conocida entre docentes y alumnado como bullying  (del inglés, que significa matonismo) “es un comportamiento que se refiere  a una serie de incidentes crueles repetidos en el tiempo, con un rol definido de víctima y victimario; incidentes que obedecen a la intención de intimidar de forma física, verbal o psicológica a la víctima a fin de obtener una cuota de poder sobre ella”.

La directora ejecutiva de la Fundación Paniamor, M.Sc. Milena Grillo Rivera, reseñó que  el bullying en la convivencia escolar fue objeto de estudio en Paniamor por medio de la consulta virtual La violencia en los colegios, percepciones y propuestas desde la adolescencia, dirigida a adolescentes escolarizados de 12 a 18 años de edad;  en ella son los propios estudiantes quienes dan sus percepciones sobre las expresiones de violencia en los centros de enseñanza.

La encuesta auto administrada que se aplicó entre julio y setiembre del 2010, por medio de un grupo creado en la red social Facebook para tal fin bajo el lema Yo también tengo algo que decir sobre la violencia.

Entre los principales hallazgos de la consulta Grillo destacó que el manejo inadecuado de la violencia (66.6%) y la costumbre de solucionar problemas personales o familiares por medio de la violencia (56%) llevan a los adolescentes a comportarse violentamente  en los centros educativos.

Así mismo,  la investigación  señaló como causas de la violencia escolar la falta de medidas disciplinarias al interior de las familias, los problemas de comunicación, el consumo de drogas, la desigualdad social, los cambios en los valores de la sociedad costarricense, la inseguridad ciudadana, la pobreza; internet y los videojuegos también  fueron mencionados. Un 60% de los encuestados opinaron que la directriz del Ministerio de Educación Pública (MEP) de revisar los bultos  en los centros educativos sí sirve; además un 63% consideró necesario expulsar a las personas violentas y mayor presencia policial cerca de los centros educativos.

Las panelistas,  profesionales en las áreas de salud, educación, niñez y adolescencia, fueron enfáticas en que la solución para la violencia en los centros educativos es una responsabilidad compartida tanto del Estado como de la sociedad civil (foto Jorge Carvajal).
Las panelistas, profesionales en las áreas de salud, educación, niñez y adolescencia, fueron enfáticas en que la solución para la violencia en los centros educativos es una responsabilidad compartida tanto del Estado como de la sociedad civil (foto Jorge Carvajal).

Otra de las organizaciones presentes en este panel fue la Clínica del Adolescente del  Hospital Nacional de Niños, su representante Rocío Chaves Víquez, aseguró que las situaciones de violencia inician principalmente en sétimo año que es una etapa de cambio muy importante para el estudiante.

Según las experiencias narradas por los adolescentes nadie interviene en una situación de agresión cuando se presenta en los colegios, esas agresiones se ven como la forma normal de interactuar de los jóvenes, parte de una broma, de su relación cotidiana. Agregó Chaves que los padres de familia no prestan atención a lo que cuentan los estudiantes sobre lo que pasa en la escuela,  e incluso reclaman a los docentes por las medidas adoptadas contra sus hijos.

Detalló además que la violencia se manifiesta no solo con agresiones físicas. Los apodos, molestar, golpes, rechazo o aislamiento; el hostigamiento, la intimidación, el robo de pertenencias; amenazas con armas; mensajes, amenazas y burlas por mensajes de texto y redes sociales. “La violencia en los centros educativos aumenta cada día más y debemos buscar formas diferentes de resolución de conflictos y generar programas en otros ámbitos que no sean académicos” recomendó Chaves Víquez.

La  psicóloga Rocío Solís Gamboa, contralora de Derechos Estudiantiles del MEP, presentó datos del estudio efectuado en el año 2009 en donde se establece que este tipo de conducta es el resultado de la violencia en la convivencia y espacios de vinculación primaria;  en el 2009 fueron reportados 63 986 casos; San José es la zona donde más se denuncian casos de violencia escolar;  hay discrepancias entre los docentes en cuanto a la forma de proceder ante el bullying.

Según la funcionaria del MEP “no se ha logrado la sensibilización y concienciación del personal docente y administrativo, de los estudiantes, familias y comunidades acerca de la gravedad de esta violencia; la escuela debe romper mitos y creencias que legitiman e invisibilizan el problema de la violencia escolar  e ir creando espacios para el desarrollo y fortalecimiento”.

Para las expertas participantes en el panel, la violencia escolar es un serio  problema  que ha venido manifestándose en los centros educativos públicos y privados de Costa Rica,  y  merece un reflexivo análisis y tratamiento por parte de las diferentes instancias oficiales y de la sociedad civil que tienen que ver con la salud, la niñez y la adolescencia en Costa Rica.

Gran cantidad de docentes, estudiantes de educación del Recinto de Paráiso, y otros profesionales interesados en el tema acudieron a este panel e intercambiaron consultas y criterios con las expositoras (foto Jorge Carvajal).
Gran cantidad de docentes, estudiantes de educación del Recinto de Paráiso, y otros profesionales interesados en el tema acudieron a este panel e intercambiaron consultas y criterios con las expositoras (foto Jorge Carvajal).

¿Qué hacer entonces?

Para la Dra. Ana Lupita Chaves Salas, decana de la Facultad de Educación, este panel fue un valioso espacio de discusión que posibilitó un mayor acercamiento al problema de la violencia escolar. Afirmó que la violencia en la actualidad se manifiesta de múltiples formas, y se evidencia en las familias, en los medios de comunicación masiva: televisión, periódicos, videojuegos; y  la comunicación en la familia es limitada.  

Añadió que en la formación que la UCR  ofrece a los futuros docentes se aborda el tema de violencia escolar sobre todo en los cursos de “Experiencia Profesional”, en los cuales los estudiantes universitarios van a realizar sus prácticas profesionales en centros educativos, un Seminario, una vez por semana, donde se analizan diferentes temáticas propias del trabajo escolar. Una de ellas es la “Convivencia armónica en el aula” en la que se estudian las causas de la violencia, técnicas dirigidas a su prevención, establecimiento de normas y límites con el estudiantado y consecuencias del no cumplimiento de los límites, trabajo con las familias, entre otras.

El panel esbozó conclusiones determinantes en torno a la violencia escolar en el contexto educativo costarricense como un grave problema que urge de reflexión y acciones por parte todos los involucrados de una u otra manera: alumnos y alumnas, padres de familia, docentes, medios de comunicación, organizaciones no gubernamentales y otras organizaciones de la sociedad civil.

Todos esos grupos deben ser partícipes en un diálogo que mejore la comunicación con los estudiantes; deben generarse también iniciativas estudiantiles. Es necesaria una  convivencia más saludable. La prevención de la violencia escolar debe iniciar en la etapa pre-escolar; debe de darse un verdadero esfuerzo preventivo y no olvidar el contexto  social y familiar de los estudiantes.

Además, el docente debe asumir responsabilidad por lo que ocurre dentro y fuera del aula, incluso durante los recreos; no debe tolerar manifestaciones prejuiciosas y estereotipadas en el aula; debe informarse y conocer mejor las diferentes aristas del bullying y saber reconocer las señales de riesgo tanto de la víctima como del agresor. El recurso de la denuncia debe de contar con apoyo institucional; urge  la organización y multiplicación de procesos de información y sensibilización.

Finalmente, los centros educativos deben establecer una organización institucional más flexible y abierta hacia las comunidades; la formación sobre el tema en los futuros docentes y el rol que están llamados a desempeñar como parte de la solución.

María Encarnación Peña Bonilla
Periodista Oficina de Divulgación e Información
maria.penabonilla@ucr.ac.cr

Comentarios:

2

  • Ronald A. 07/12/2011 07:31am
    En el tanto el análisis de este problema se mantenga en la superficie, será imposible esbozar soluciones.
  • Leidy A. 12/12/2011 02:49pm
    Me parece que el señor Ronald A. acierta en su apreciación con respecto a este tema, hasta no se implementes verdaderas medidas nuestros niños y adolescentes seguirán sufriendo dentro y fuera de las aulas.